Cuando hablamos de specialty coffee, solemos hablar de origen, trazabilidad, variedades, procesos y calidad en taza. Pero detrás de cada café hay también personas, decisiones y oportunidades que no siempre están repartidas de la misma manera.
Para mí, formar parte de la industria del café significa prestar atención a toda esa cadena, no solamente al momento en el que preparamos un espresso o servimos un V60.
Este mayo fui a Coffee Expo Costa del Sol, en Torremolinos, y allí pasó algo que no tenía especialmente planeado: conocí de cerca a las mujeres que están detrás de IWCA Spain y poco después decidí hacerme miembro de la asociación.
IWCA no era nueva para mí. Ya conocía la asociación, sabía a grandes rasgos lo que hacía y, evidentemente, compartía muchas de las ideas que representa. Pero una cosa es conocer un proyecto desde fuera y otra bastante distinta sentarte a hablar con las personas que están moviéndolo cada día.
En Torremolinos conocimos a Diana y a varias mujeres que forman parte de IWCA Spain. Y lo que más me gustó fue precisamente lo poco institucional que resultó todo. Diana nos contó de una manera muy natural qué hacen, los proyectos que están desarrollando, cómo se mueven para que la asociación tenga presencia dentro del sector y todo el trabajo que hay detrás para conseguir que IWCA sea visible, esté presente y siga creciendo. Se notaba muchísimo la energía. Un grupo de mujeres motivadas, seguras de lo que están construyendo y dedicando mucho tiempo y esfuerzo a hacerlo realidad.
Y después de hablar con ellas, simplemente pensé: quiero formar parte de esto.
Pero, ¿qué es IWCA?
IWCA son las siglas de International Women’s Coffee Alliance, una red internacional que trabaja para mejorar las oportunidades de las mujeres dentro de toda la cadena del café. Y cuando digo toda la cadena, es importante. No hablamos solamente de mujeres productoras, pero también de mujeres que cultivan café, gestionan fincas, trabajan en cooperativas, exportan, importan, tuestan, forman a otras personas, trabajan como baristas, compiten, investigan o montan empresas relacionadas con el café. Y las oportunidades dentro de esa cadena no siempre están repartidas de la misma manera.
Parte del trabajo de IWCA pasa por crear conexiones, ofrecer formación, mejorar el acceso a recursos y mercados y dar mayor visibilidad y representación a las mujeres que forman parte del sector.
Desde mayo soy miembro de IWCA Spain.
Y cuanto más pienso en ello, más sentido me parece que tiene también dentro de lo que hacemos en Bun.
El café no empieza en nuestra máquina de espresso
Nosotros estamos casi al final de la cadena. El café llega a Málaga, abrimos una bolsa, ajustamos el molino, hacemos pruebas de espresso y finalmente servimos una taza. Pero nuestras decisiones empiezan mucho antes. Cuando elegimos un café no nos fijamos solamente en si sabe bien. Evidentemente, la calidad en taza es fundamental. Buscamos determinados perfiles, variedades, procesos y cafés que realmente nos parezcan interesantes. Pero cada vez queremos saber más cosas. Porque un café deja de ser simplemente “un Etiopía” o “un Colombia” cuando conoces a la persona, la finca o la comunidad que existe detrás de él.
Y creo que ahí nuestras decisiones como cafetería también tienen importancia.
Elegir café también es elegir a quién apoyamos
Trabajamos con Kima Coffee para seleccionar los microlotes que servimos en Bun. Ellos hacen una parte enorme del trabajo que nosotros desde una cafetería pequeña en Málaga nunca podríamos hacer solos: encontrar productores, construir relaciones en origen, catar muchísimos cafés y acercarnos lotes con una trazabilidad y una calidad extraordinarias. Nosotros, a partir de ahí, elegimos.

Y elegir significa inevitablemente apoyar unas cosas frente a otras. Podemos mirar únicamente una puntuación o unas notas de cata. O podemos intentar mirar un poco más allá. No creo que la respuesta sea comprar un café simplemente porque ha sido producido por una mujer. La calidad tiene que estar ahí. El café tiene que tener sentido dentro de nuestra selección. Pero sí creo que podemos hacer el esfuerzo consciente de buscar esos proyectos, preguntar por ellos y darles espacio cuando encontramos un café que nos emociona. Porque las oportunidades para producir un café extraordinario y conseguir que ese café llegue hasta un comprador de specialty coffee no son siempre las mismas para todo el mundo.
No vamos a cambiar la industria del café desde una cafetería en Málaga
Y tampoco queremos fingirlo. Bun es una cafetería pequeña, compramos una cantidad diminuta de café comparada con la que se mueve en el mundo cada día. Pero eso no significa que nuestras decisiones no importen. Podemos decidir qué compramos. Podemos preguntar quién lo produce. Podemos elegir trabajar con tostadores que conozcan bien el origen de sus cafés. Podemos buscar proyectos liderados por mujeres. Podemos poner nombre a las personas que están detrás de un lote. Durante muchísimo tiempo hemos hablado de los cafés diciendo cosas como: “Etiopía, proceso natural, notas de fruta roja”. Pero también queremos hablar de quién hizo posible ese café. Las decisiones que se tomaron durante el proceso. La historia que existe detrás de esos granos antes de que nosotros pongamos 18 gramos en una cesta de espresso.
Nuestro Coffee Journal también nace un poco de ahí
Queremos utilizar nuestro Coffee Journal para documentar los cafés que van pasando por Bun. No solamente las notas de cata. También productor o productora, región, proceso, variedad, cómo lo estamos preparando y qué nos ha llamado la atención de ese lote. Y cuando tengamos la oportunidad de trabajar con cafés producidos o liderados por mujeres, queremos que eso también forme parte de la historia. Como una manera de poner nombre y contexto a las personas que están antes que nosotros en la cadena. Porque cuanto más sabemos de un café, más interesante se vuelve.
IWCA también existe aquí
Otra cosa que me gustó descubrir de cerca es que IWCA no habla únicamente de lo que ocurre en las fincas de café. También mira hacia lo que ocurre dentro de nuestra propia industria. Como mujer dentro de una empresa de café, me interesa formar parte de esas conversaciones, aprender de otras mujeres del sector, conocer proyectos y compartir experiencias. Y, sobre todo, estar cerca de personas que están intentando mover cosas.
Creo que esa fue precisamente la sensación que tuve aquel día en Torremolinos. No había un gran discurso. Había personas haciendo trabajo real. Intentando que IWCA esté cada vez más presente dentro del café en España. Y esa energía engancha.
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